IN MEMORIAM Fernando Chao (h)

Con la partida del querido amigo Fernando Chao (h) no solo se ha perdido a uno de los grandes maestros y prestigiosos investigadores de la numismática argentina, sino que ha finalizado una era en la historia de la ciencia en nuestro país.

Tras los graves golpes que recibimos en el último lustro con las pérdidas de Roberto Bottero, Teobaldo Catena, Emilio Paoletti, Roberto Díaz, Arnaldo Cunietti y Carlos Janson (los tres últimos, miembros del IFINRA), la figura de Fernando se destacaba como el último integrante de aquella generación de eruditos que nos formaron y dejaron el gran legado que este Instituto pretende hacer crecer. Con simpatía le recordábamos que era nuestro “último prócer”, título que, aunque no aceptaba, sí aprovechaba siempre para evocar los momentos con esos viejos amigos que ya no están, así como tantos otros que los precedieron y que Fernando se enorgullecía de haber conocido.

Y esto es porque un rasgo que lo caracterizaba era la capacidad de recordar y narrar anécdotas de grandes numismáticos –que él conoció de primera mano– con la misma erudición con la que podía dar una conferencia sobre algunos de los temas que lo apasionaban: todo el que haya tenido la oportunidad de tratarlo sabrá que en su compañía el aburrimiento no era una opción.

Fue un coleccionista entusiasta y un investigador apasionado desde su juventud en su amada Rosario. Su obra numismática es tan vasta en su variedad temática que resulta imposible ubicarlo en algún sector en particular, dado que sus aportes han sido importantísimos en muchas áreas del conocimiento de nuestra disciplina.

En lo que respecta a las monedas, no podemos olvidar su muy importante estudio –no superado– sobre los medios reales riojanos de 1854 –recientemente republicado en versión actualizada en este sitio– o sus aportes a las emisiones coloniales en Sudamérica, pero tampoco sus esfuerzos en la amonedación nacional (como la identificación de la ahora clásica variante de canto de los argentinos de oro o la primera catalogación de variantes de monedas de peso convertible antes de la aparición de la obra de Carlos Janson). Es imposible que no destaquemos su participación en la obra colectiva Monedas argentinas de emergencia 1815-1823, junto a los recordados maestros Emilio Paoletti y Roberto Díaz, y nuestro Presidente Mariano Cohen, en la que estuvo a cargo de los capítulos relativos a Tucumán, Mendoza, Santiago del Estero y el misterioso octavo de 1823. Entusiasmado por los nuevos hallazgos en una temática en constante crecimiento –como lo atestiguó la conferencia virtual que dictó junto a Mariano cohen en nuestro ciclo “Hablemos de numismática” durante el pasado 2020–, se estaba gestando una nueva edición de la obra, en la que se planeaba incluso ampliar el período hasta 1838, dando así un más completo panorama de un período sumamente interesante de nuestra amonedación.

La medallística lo tuvo sin duda entre sus principales estudiosos, con numerosas publicaciones y conferencias sobre diferentes temáticas y artistas grabadores, entre las que destacamos, por la profundidad y seriedad de su investigación, su libro sobre la medalla de Bourdelle para el monumento a Carlos de Alvear –enriquecido con un completo estudio documental, que incluyó los bocetos del artista y un censo de las piezas conocidas de una de las medallas más buscadas del siglo XX– y su investigación sobre las medallas españolas de reconocimiento a los indígenas de América, un tema tan interesante como poco estudiado, que abordó con exhaustividad y que su publicación parcial en este sitio le permitió acceder a nuevas piezas y ampliar así su estudio. Pero en este apartado no podemos obviar la monumental obra Medallic Portraits of Admiral Vernon – Medals sometimes lie, escrita en coautoría con John W. Adams, probablemente la obra definitiva en la temática que, aunque ajena a priori a nuestra historia, tuvo en nuestro país ilustres cultores y coleccionistas.

También se destacó en el estudio del papel moneda. Además de sus trabajos y artículos, su gran libro Bancos Emisores de Rosario, no solo se convirtió, por su profundidad, en la obra de referencia sobre el tema, sino en el modelo y punto de partida de investigaciones similares sobre otras entidades emisoras de billetes de nuestro país durante el siglo XIX, como algunos de nuestros miembros lo han atestiguado recientemente, con expresa gratitud a Fernando.

Pero sus aportes a la disciplina no se agotan ahí: era conocedor como pocos de la bibliografía numismática argentina, lo que, combinada con su pasión de bibliófilo, lo llevó a rastrear algunas piezas singulares de las primeras obras de la disciplina en nuestro país, así como originales de obras inéditas, según tuvo oportunidad de compartir en su última disertación, en las XL Jornadas Nacionales de Numismática y Medallística como parte del ciclo IFINRA sobre literatura.

En su larga trayectoria numismática, participó ampliamente de la vida de las instituciones. Fue socio y directivo del Círculo Numismático de Rosario, del que también fue presidente. También fue miembro de diversas instituciones numismáticas y culturales de nuestro país, como el Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades, así como director de dos museos y un centro cultural de Rosario. Vicepresidente de la Federación de Entidades Numismáticas y Medallísticas Argentinas (FENyMA) en 2007-2009 y 2011-2013, integró desde su creación –de la que fue uno de sus impulsores– el jurado del Premio FENyMA “Alberto J. (Coco) Derman”, en memoria de quien fuera su amigo y reconocido numismático argentino. Su gran vocación por la investigación histórica fue reconocida en 2011 al ser designado Académico Correspondiente de la prestigiosa Academia Nacional de la Historia.

Integró, como es sabido, el núcleo inicial de apasionados que, siguiendo la inspiración del maestro Emilio Paoletti, en 2017 fundó este Instituto Federal de Investigadores Numismáticos de la República Argentina, que no ha dejado de crecer en estos tres años. Aquí fue uno de nuestros máximos referentes y la palabra autorizada para todo tipo de consultas e inquietudes, las que respondía con mucha generosidad. Obligados a la virtualidad en el tan difícil 2020, se adaptó con mucho humor a la tecnología, participando con entusiasmo de las reuniones y actividades organizadas por el IFINRA.

En el último tiempo, movido por la inquietud de algunos amigos del IFINRA, se había propuesto rescatar –no sin actualizarlos y dotarlos de mejores fotografías– algunos de sus viejos textos, publicados en boletines y revistas difíciles de obtener para el gran público, para ponerlos a disposición de todos los interesados en este sitio, como otra muestra de su generosidad y de su conciencia de la importancia de compartir y difundir el conocimiento, propósito que anima a este Instituto.

Hace más de una década, en una de sus disertaciones en su querida Rosario, tuvo oportunidad de referirse a la numismática como responsabilidad ética. Entre las muchas importantes reflexiones que realizó en esa oportunidad, que incluían la preservación de las piezas, su estudio y la difusión de las investigaciones, expresó: “Nuestra última obligación es preocuparnos porque dichos ejemplares no se extravíen. No solo mientras los poseamos, sino que pensemos en la forma de asegurar que el día de mañana sigan en el poder de quienes sepan de su valor y aprecien la excepcional fortuna que han tenido al adquirirlo y se sientan parte también de esta cadena humana que comenzó con su simple fabricación y sigue presente en el día de hoy con quien sea su actual propietario. Es, en resumen, nuestra obligación mantener de esta forma la parte de la memoria humana que nos ha sido momentáneamente conferida”.

Creemos que estas brillantes palabras que ahora ya nos interpelan desde otro plano son perfectamente aplicables al legado que hemos recibido de Fernando. Tal vez las emociones y la tristeza que ahora nos embargan, con la seguridad de que extrañaremos al querido amigo, nos impidan advertir la magnitud de lo que nos dio, pero en cuanto nos demos cuenta, asumiremos con responsabilidad, y con la alegría que siempre nos transmitió, el compromiso de mantener viva esa parte de la memoria humana que Fernando nos confirió, el conocimiento de una vida entregada a la pasión que compartimos, y que, cuando nuestro tiempo llegue, habremos de transmitir a los que nos sucedan.

Para quienes creemos en la trascendencia del alma, sabemos que está en un lugar mejor, junto a muchos queridos amigos, y rogamos por su descanso eterno, así como el consuelo para su familia y sus seres queridos, entre los que con orgullo nos contamos. Para todos, su memoria vivirá por siempre en sus obras, en la medida en que la pasión que lo guió y nos guía, nos continúe inspirando.

Un comentario sobre “IN MEMORIAM Fernando Chao (h)

  1. a Fernando lo conocí en Rosario, en 1972, en circunstancias (no nu mismáticas) que serían largas de contar ….. por las dudas estoy estudiando arpa, por si no me mandan a abajo, y no puedo charlar con él sobre viejas épocas…… 

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