La ficha del prostíbulo «Farol Colorado» del Salto argentino

El coleccionismo y estudio de las fichas es una rama de la numismática poco considerada en muchos países (en Argentina y Uruguay, por ejemplo). La mayoría de los coleccionistas y numismáticos se ven más atraídos por las monedas y los billetes. Sin embargo, las fichas (también llamadas monedas o medios de pago privados) esconden un encanto muy particular: el frío metálico suele esconder cálidas historias de bares, almacenes, empresas de transporte, estancias y muchos otros rubros que las emitieron en ciertas épocas para afrontar la escasez de medio circulante, para facilitar las transacciones o por otras razones diversas. En esta investigación, realizada por Horacio Morero Ferrero, se presenta una de esas tantas historias en un rubro muy particular: los prostíbulos. El autor desentraña el origen de las fichas del prostíbulo Farol Colorado, que estaban atribuidas al Salto Oriental (Uruguay), pero que pertenecen al Salto argentino (ubicado en la provincia de Buenos Aires) como se demuestra en el trabajo. 

Por Horacio Morero[1]

Hace varios años, en una de las habituales tertulias en la sede social del Instituto Uruguayo de Numismática (IUN), en la ciudad de Montevideo, escuchamos decir a Don José Luis Rubio que se conocía una sola ficha uruguaya de prostíbulo: el «Farol Colorado», que habría funcionado en la ciudad de Salto, situada en la margen este del río Uruguay.

Salto es la capital del departamento homónimo (uno de los 19 departamentos que conforman la República Oriental del Uruguay), y está ubicada frente a la ciudad argentina de Concordia, que se erige en la margen opuesta del río Uruguay. Por entonces (fines de la década del 90 aproximadamente), las fichas o monedas privadas eran simplemente una curiosidad para nosotros. Apresurémonos a decir que Rubio era un destacado numismático uruguayo, por entonces el socio más antiguo que tenía el IUN y uno de los pioneros en estudiar las fichas uruguayas e investigar sobre sus orígenes y usos.

Pasaron los años y nunca pudimos obtener para nuestra colección esa ficha. Ni siquiera la pudimos ver, porque ningún coleccionista la tenía. Y tampoco, a medida que fuimos avanzando en el coleccionismo y estudio de las fichas, apareció otra ficha uruguaya de prostíbulo. Estos hechos incrementaban nuestras ansias de conocer la pieza del «Farol Colorado».

Un día descubrimos que esta ficha está en la colección de la American Numismatic Society (ANS), y que en el sitio web de esa institución la pieza aparece catalogada de la siguiente forma (desafortunadamente no hay foto disponible):

                                                                                    image002

Esta ficha, como la mayoría de las uruguayas que posee la ANS en su colección, fue adquirida en una subasta realizada por Henry Christensen Inc. el 30 de marzo de 1973 («Ancient Rome, Latin America, and The Spanish World»), número de lote 2.761[2]. Es muy interesante el comentario que Christensen hace de las fichas que se vendieron en la introducción del catálogo de esa subasta; en especial de las 187 piezas del Uruguay, un grupo que se consideró por entonces extremadamente grande para un país donde se decía, falsamente, que las fichas eran muy escasas[3].

La descripción de la ANS nos cuenta que en el anverso la ficha tiene la leyenda FAROL COLORADO y el número 13; en el reverso, dice SALTO y UN PESO. Su diámetro es de 21 milímetros; su peso 2,8 gramos redondeando los decimales y que el cospel fue fabricado en bronce. Una sola duda nos surgió de todos estos datos: el significado del número 13. Pero era una duda irrelevante a esa altura comparada con la importancia de la confirmación que hacía la ANS: la ficha era de Salto, Uruguay.

Sin embargo, cuando logramos acceder al magnífico catálogo de Russell Rulau, «Latin American Tokens» (segunda edición, año 2000, publicaciones Krause), un libro que es una referencia imprescindible para empezar a hablar de fichas latinoamericanas, nos llevamos la sorpresa que la pieza de «Farol Colorado» no está catalogada. Y Rulau le agradece en la introducción del catálogo a José Luis Rubio, quien fue su colaborador en el capítulo referente a Uruguay. Si este numismático uruguayo colaboró con Rulau fue porque, como ya dijimos, Rubio fue uno de los primeros numismáticos uruguayos que se sumergió en el estudio de las fichas. Además, era una persona muy culta y dominaba perfectamente el idioma inglés. Pero la omisión del «Farol Colorado» en ese catálogo incrementó nuestras dudas sobre el origen de esta pieza.

La historia continuó en 2015, cuando entramos en contacto con un coleccionista de fichas latinoamericanas de nacionalidad inglesa, que reside en Londres. Luego de intercambiar varios correos electrónicos y de contarle a este londinense  que iniciamos años atrás el trabajo de recopilación de toda la información asequible sobre fichas uruguayas, logramos que nos enviara primero una lista de sus piezas uruguayas y luego fotos de algunas fichas que nos interesaron particularmente. Así conseguimos las imágenes de la ficha del «Farol Colorado» que reproducimos a continuación.

 

 

La descripción que da la American Numismatic Society de su pieza coincide con lo que podemos apreciar en las fotos de esta segunda pieza conocida, excepto por el número, que ahora es 000 en vez del 13 que lleva la ficha de la ANS.

Nuestro colaborador londinense nos envió además la foto de un sobrecito que marca el origen de la ficha: fue subastada por la casa Almanzar’s, de Alcides Almanzar, en San Antonio, Texas. Esta casa realizó subastas entre 1971 y 1984. En el sobre se hace referencia, otra vez, a que la ficha es supuestamente de Uruguay, pero no existen pruebas o evidencias de ese origen (ese significado está detrás del verbo «claimed» –atribuido en inglés-).

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     En otras palabras, Uruguay es el probable origen, pero la atribución es incierta.

Un dato que nos llamó la atención es que la leyenda de la ficha dijera solamente SALTO y no SALTO ORIENTAL, como era llamada esta ciudad por lo menos hasta las primeras décadas del siglo pasado, período al que pertenece la ficha. Remitimos dos pruebas de ello: por un lado, un tradicional libro sobre la historia de esta ciudad editado en 1913, cuyo autor es el presbítero Rafael Firpo. El título de ese libro es «Historia del Salto Oriental, desde su fundación hasta nuestros días». Por otro, hay fichas como las del Bar del Jockey Club, de Antonio Krämer, que también dicen SALTO ORIENTAL en sus leyendas.

 

 

Con todos estos elementos nos pusimos a buscar información sobre la existencia del prostíbulo «Farol Colorado» en el Salto Oriental. Durante varios meses recorrimos varios libros que nos cuentan la historia de esa ciudad uruguaya, y no pudimos encontrar ninguna referencia al «Farol Colorado».

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Pero un día extendimos la búsqueda más allá del territorio uruguayo y llegamos a develar el acertijo gracias al libro «Antiguas Fotografías del Salto Argentino (1880-1960)», de Enrique C. Virto y Enrique A. Scagnetti, editado en Buenos Aires en 2014. En esa publicación, en la página 219, se hace referencia a que en el barrio El Trocha, en la década del 20, existía un prostíbulo llamado «El Farol Colorado»[4].

El Salto argentino es una ciudad en el norte de la provincia de Buenos Aires, y está a algo menos de 200 kilómetros de la capital argentina, la hoy llamada Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El barrio Trocha está en la parte oeste de la ciudad (ver mapa), pasando las vías del ferrocarril, y es una zona baja que históricamente se inunda cuando el río Salto (o Arrecifes) desborda.

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Epílogo

Después de varios años de incertidumbre por la falta de datos precisos, hemos logrado determinar que la única ficha de prostíbulo atribuida a Uruguay es en realidad una ficha argentina. Aunque es altamente probable que se hayan usado en los burdeles de Montevideo fichas o «latas», y probablemente también en alguna ciudad del interior, los coleccionistas de piezas uruguayas nos quedamos vacíos por el momento en este particular rubro. Pero la esperanza no debe perderse; tal vez en el futuro podamos rescatar, entre las decenas y decenas de fichas que permanecen sin identificación, alguna que fue usada para pagar los servicios de una meretriz. Por el contrario, los coleccionistas de fichas argentinas iniciarán a partir de este momento el dulce placer de la búsqueda de una pieza que podemos catalogarla como rara o, al menos, sumamente escasa. El «Farol Colorado» se suma, en el rubro prostíbulos, a las ya conocidas del «Petit Trianon» del barrio Pichincha de la ciudad de Rosario en Santa Fe y el «23 Café», de la ciudad de Mercedes en la provincia de San Juan.

Acotemos, pare evitar confusiones, que en Argentina existió otro prostíbulo llamado «Farol Colorado», ubicado en la Isla Maciel, mucho más famoso que el de la ciudad de Salto. Enrique Cadícamo escribió un tango con ese nombre, cuya letra dice en una estrofa:

 «Se llamaba ese puerto El Farol Colorado,

y en su atmósfera insana, en su lodo y su intriga,

florecía la taquera de la lata en la liga,

de camisa de seda y de seno tatuado»

Volviendo a la ficha de Salto, digamos que la casa acuñadora de esta pieza es incierta. En cuanto al significado de los números que fueron punzados en el anverso (13 y 000 en las dos fichas que conocemos), nos inclinamos a pensar que hay dos posibilidades: o indican el número de orden de la ficha o identificaban a la prestadora de servicios. Sin embargo, para cualquiera de las dos posibilidades el número 000 es un tanto extraño, lo que nos lleva también a especular que la ficha que presentamos aquí con fotos puede haber sido una ficha de muestra. Finalmente, es claro que el valor UN PESO se refería al valor del servicio que pagaba anticipadamente el cliente.

Correo electrónico del autor: hmorero@gmail.com

[1] Este artículo fue publicado por primera vez en el boletín electrónico «El Correo de las Canteras» Nº 66, abril de 2018, que edita el Centro Numismático de las Sierras del Tandil.

[2] 2761 SALTO. Farol Colorado. 20.5 mm Brass token. Un Peso Cmk 13 VF.

[3] “This catalogue also includes a large number of Latin American tokens, perhaps the largest group ever to appear at auction in this country. For years relegated to the junk box, tokens are beginning to receive the interest which we feel they deserve. With all of the brouhaha about the modern, non-circulating legal tender coinages it is refreshing to delve into these tokens, which were, in effect, the circulating, non-legal tender coinage of the people. While this catalogue includes a broad range from a number of Latin American countries, of particular note are the three rare British Honduras tokens, the selections from Guatemala, and Mexico, and the large group of Uruguayan tokens. In his unpublished Latin American token manuscript, Eklund listed 15 Uruguayan pieces. A year or so ago a colleague offered 31 different Uruguayan pieces at auction and commented upon their scarcity and the unusual size of the offering. We herein offer 187 different Uruguayan hacienda and merchants tokens”.

[4] Desafortunadamente, José Luis Rubio falleció el 2 de febrero de 2017 y en los años previos ya había dejado de concurrir al IUN, por lo que no pudimos hablar con él sobre nuestros hallazgos recientes sobre esta ficha.

 

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